Este gobierno perjudica seriamente su salud y la de los que están a su alrededor.

Llevamos todo el año hablando del Ébola, lo veíamos en la tele, nos daban cifras sobre a cuanta gente estaba aniquilando, e incluso algún avezado se atrevía a leer lo que muchos valientes y concienciados escribían desde el ojo del huracán.

Pero no ha sido hasta ahora que se ha convertido en Trending topic en nuestro país, ahora copa absolutamente medios y conversaciones a partes iguales, ahora, que el foco somos nosotros. Ahora que sentimos la espada de Damocles sobre nuestras cabezas. Pero ésta no es una historia nueva, pues tanto la epidemia como la situación que ha propiciado que estemos así tienen hondas raíces.

En África llevan meses luchando contra esta nueva epidemia de la enfermedad (que con la enfermedad ya llevan años luchando), y lejos de colaborar, los hemos usado como mero espectáculo, lamentándonos por esos pobres africanos que se contaminaban por sus creencias y burdas tradiciones de besar y agasajar muertos, que eran demasiado ignorantes como para poder controlar la enfermedad. Es cierto que el ébola es una enfermedad grave y peligrosa, pero no mucho más que las muchas enfermedades que asolan al continente africano, y una de las razones de la alta mortalidad y morbilidad de dichas enfermedades es precisamente por las precarias condiciones sanitarias que existen en la mayoría de estos países, de cuyo subdesarrollo general somos directamente responsables.

El tratamiento del Ébola se ha convertido en un nuevo pozo de petróleo (ha conseguido lanzar a bolsa a varias farmacéuticas generando impresionantes beneficios desde enero de este año, enlace aquí ). Sin embargo, antes de empezar a experimentar con nuevos sueros milagrosos de nombres estrafalarios, se conocían ciertas medidas que mejoraban e incluso ayudaban a superar la enfermedad en personas diagnosticadas a tiempo. Tratamientos como reponer líquidos, hematíes y plaquetas, pautarles antibióticos para evitar las sobreinfecciones, oxígeno… así como tener unidades especiales de vigilancia para mantener controladas las constantes de los enfermos y poder actuar a tiempo son medidas que se pueden hacer para controlar la enfermedad, pero en África muchos hospitales ni siquiera cuentan con material básico sanitario como guantes o alcohol para poder atender a los pacientes y sus clínicas públicas no tienen otra cosa salvo equipamientos precarios, de esa forma es inevitable que la enfermedad se haya convertido en una plaga mortal e incontrolable. Y nosotros, lejos de colaborar con ellos, hemos observado impasibles como la plaga se extendía y aniquilaba comunidades enteras.

Pero incluso salvando todas las cosas que se han hecho mal, que podríamos haber evitado o ayudado en África, ahora el problema lo tenemos directamente en nuestro país. Y no sólo porque haya fallado algo en la cadena de prevención de la transmisión de la enfermedad – las circunstancias en las que una auxiliar de enfermería se ha infectado están aún por esclarecer-. El problema radica en el origen, en un gobierno que decidió por cuenta y riesgo y en contra del consejo de expertos traerse a dos personas infectadas al mismo tiempo que desmantelaba sus servicios sanitarios nacionales. Traer a dos enfermos a un hospital en el que a causa de los recortes y desmantelamientos ya no había material, ni personal preparado para llevar a cabo una actuación rigurosa y exenta de riesgos. Porque dicha preparación requiere inevitablemente un Gobierno que la financie, y nuestro gobierno estaba demasiado ocupado llenando los bolsillos de sus amiguetes de sobres y los garajes de su ministra de jaguares, quienes no necesitan protocolos de enfermedades contagiosas porque no tiene contacto con el mundo real.

Por otra parte, decisiones como la Exclusión Sanitaria han favorecido e incrementado este tipo de situaciones, hace más de un año ya se denunciaba que debido a este tipo de medidas enfermedades como la tuberculosis, sífilis o el VIH estaban resurgiendo en España, debido a la falta de cobertura sanitaria de una parte importante de la población, que está quedando excluida y relegada a su propia suerte. La situación actual no hace más que aumentar su inseguridad y riesgo.

Ahora el turno le llega a la enfermedad estrella del momento, una compañera contagiada de ébola porque no se han llevado a cabo las medidas de seguridad necesarias, empezando porque se prefirió gastar una millonada en traerse a dos pacientes infectados sin tener las condiciones para poder atenderles con seguridad a enviar ayuda al lugar donde estaba ocurriendo la tragedia (es que esas cosas de enviar ayuda solo se le ocurren a países como Cuba…) , siguiendo con llevarlos en un hospital no preparado y exponiendo a graves riesgos a su personal, el cual heroicamente ha hecho lo máximo por estar a la altura, y terminando con el poco control que se ha tenido con todos los profesionales que trataron a dichos enfermos. No necesitamos explicaciones exclusivamente sobre qué punto de la cadena de prevención falló para que nuestra compañera se contagiara, necesitamos además saber por qué este gobierno ha decidido asesinar a sangre fría nuestra Sanidad universal y pública de calidad, exponiéndonos a riesgos como el que ahora se nos presenta y tantos otros que no copan los medios porque no tienen tanto tirón mediático, no hay más que pasar unas horas en un hospital para que quede nítido que los recortes están lentamente acabando con nosotros. Y ahora tenemos que contentarnos con las medias explicaciones bochornosas que nos da el gobierno. Que no hubiera podido evitar que ocurriera esto en ningún caso porque, sencillamente, llevan años trabajando para que este tipo de situaciones tengan lugar.

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* Aquí os dejo un artículo que me parece imprescindible y esclarecedor, de Olga Rodriguez, para El Diario.es: artículo

 

 

Sonría y diga: ¡PUCHERO!

El PP ha anunciado que tiene la intención de realizar una reforma electoral de cara a las municipales, y naturalmente no una reforma cualquiera, más bien se trata de un nuevo mecanismo para intentar apoltronarse aún más en el poder.

La reforma consiste en que en cada municipio ganaría la lista que consiguiera el 40%de los votos (lista mayoritaria). Consiguen así anular a los partidos más pequeños, unificándolo todo en torno a su gran bloque. Se convierten en únicos beneficiados – junto con el PSOE (¡qué raro!)-, blindando el bipartidismo. Según las encuestas de las votaciones en 2011, el PP se aseguraría gobernar en la mayoría de las ciudades donde ya tiene mayoría absoluta, y ganaría otras tantas, dejando absolutamente aparte a partidos más pequeños.

Es descrita de forma muy vaga en el programa, y de hecho ninguno de los representantes del PP quiere hablar sobre ella – impidieron que el Congreso de los Diputados pudiera hacer un llamamiento al presidente del Gobierno para explicarla- más claros que un libro cerrado nuestros queridos “garantes de la legitimidad democrática”.

Supongo que se imaginan que si los españoles somos conscientes del cambio en las reglas del juego podemos adaptarnos al sistema y comportarnos de manera diferente (que igual no, vaya usted a saber). No es sólo una reforma que les beneficia, necesitan además que no se sepa que se lleva a cabo dicha reforma, pues sólo tendría sentido si se mantienen las votaciones como hasta ahora.

¿Sus razones (valgan excusas, valga “vamos a decir algo por lo menos pa’ disimular)”?
Mayor estabilidad, porque según ellos los gobiernos “multicolor” (con varios partidos en coalición) son más “inestables”. Lo que no tienen en cuenta –o no les interesa- es que son más representativos. Y obviamente más representativos de todo lo que no les gusta, como eso de la Ley Antidesahucios en Andalucía, ( si es que dónde van estos rojos queriendo que la gente tenga casa, por favor…).

¿No os cosquillea la historia? Recuerda inevitablemente a los “Pucherazos” de la Restauración Borbónica Española, en la que se manipulaban elecciones, votos e incluso a ciudadanos a conveniencia para mantener el bipartidismo. “Las elecciones no hacen a los gobiernos, sino los gobiernos a las elecciones” se solía decir (y no hemos evolucionado mucho, como se ve). Por supuesto, otro elemento común con el entonces y el ahora, nuestros caciques del siglo XXI: grandes empresarios y fortunas, grandes medios de comunicación, y sin olvidar a nuestra inseparable Troika, capaz de hacer lo que sea con tal de mantener este sistema criminal.

Tal y como decía Alberto Garzón, el FMI ya lo dijo claramente, la inestabilidad de los dos partidos mayoritarios no es conveniente para llevar a cabo las reformas económicas necesarias. Es un hecho simple, hay elementos sobre los que sí podemos debatir, pero lo que se hace con nuestra economía no es uno de ellos. Nuestro “Estado de Derecho” no es más que una fantasía, nuestros gobiernos pueden decidir sobre ciertos aspectos, pero todo lo que afecte a cuestiones económicas relevantes se convierte en “intocable”, porque eso corresponde al sistema capitalista en el que estamos inmersos. Vivimos por y para este sistema, nos sea favorable o nos aniquile por completo, y el Gobierno sólo puede mirar, y aceptar. Y si hay dos partidos en este país que admiten llevar a cabo dicho sistema sin rechistar son sin duda PP y PSOE, PP porque les favorece directamente a ellos y a quienes representan, y PSOE porque es el único partido con careta de izquierda capaz de venderse en el momento necesario para mantener dicho sistema en movimiento.

Nos han vendido el cuento de que tenemos una Democracia (así con sus mayúsculas bonitas) porque podemos votar cada cuatro años, aunque después durante esos cuatro años el gobierno electo pueda saquear, sobornar, privatizar, precarizar y humillar nuestras vidas a destajo, sin que podamos hacer nada para evitarlo. Y por supuesto, si en algún momento se nos ocurre votar algo distinto a lo que “ellos” consideran “correcto” no se preocupen ustedes, que ya vienen a salvarnos de nuestra absoluta ignorancia y a cambiar las reglas del juego para que todo siga estático, para que nadie los mueva.

La reforma es legal, pero vergonzosa a meses de unas elecciones, demuestra que están preocupados, que el miedo empieza a cambiar de bando, pero que siguen teniendo elementos para intentar perpetuarse en el poder.

El problema no son las elecciones en sí, todos los modelos plantean pros y contras, y merecen ser estudiados y debatidos. Necesitamos sistemas intermedios –como los revocatorios, que permitan a la ciudadanía destituir a un gobierno que no cumple con el programa que propuso, o que actúa en contra de los intereses de quienes les han votado- , porque lo realmente preocupante es la absoluta falta de control que tenemos los electores sobre los elegidos durante su mandato. Ellos siempre van a encontrar las artimañas para que las elecciones les sean favorables, tienen capital, medios a su disposición, y poder. Y además cuentan con nuestra pasividad, pilar fundamental de sus continuas victorias. No tendrían nada si todos decidiésemos ponernos en pie.

Para poder decidir es indispensable conocer, informarse, ser críticos. Vivimos en una pseudodemocracia (y más pseudo que la quieren hacer), pero si queremos, está en nuestra mano cambiar algo. Por favor, a votar se va leído, y bien leído.

pucherazo

El que lo toca, lo paga.

Llevaba varios días queriendo escribir, y si bien el tiempo me ha faltado aunque no las ideas, hace un par de días hubo una noticia sobre la que no puedo dejar de hacerlo.

Hace dos días, cinco hombres violaron a una mujer a la salida de una caseta de la feria de Málaga, los agentes encontraron a la chica tirada en el suelo a las 8 de la mañana, y gracias a la descripción que ella hizo de ellos los han logrado detener. (La noticia la tenéis aquí )

La noticia en sí es despreciable, pero por desgracia, lo que la hace aún más despreciable, es que no es una excepción. Los abusos sexuales, las agresiones y las violaciones son un continuo en la vida de muchas mujeres.

Lo primero que me llama la atención tras este hecho ha sido un comunicado en la página del Ministerio del Interior mandando unas “recomendaciones” para las mujeres del tipo (podéis verlas Aquí): no vayas sola por la calle, evita entrar en ascensores con desconocidos, lleva un silbato (¡un silbato!) a mano… Todavía estoy esperando una página del Ministerio en la que ponga:  VIOLAR ES UN DELITO DESPRECIABLE, NINGUNA PERSONA TIENE POR QUÉ SUFRIR QUE SEAS UN DEGENERADO Y UN MALNACIDO, Y SI LO HACES, LO PAGARÁS CARO. O algo así, no sé, algo que no nos haga sentir culpables a nosotras por no ir lo suficientemente protegidas, lo suficientemente atentas, por no estar lo suficientemente asustadas.

El caso es que es muy fácil culpar a la mujer. Quién no ha oído la frase “con esas faldas tan cortas y esos escotes, luego que no se quejen si les meten mano”. Discúlpenme señoras y señores por querer llevar lo que me venga en gana, tenemos hombres que van por la calle sin camiseta, mean en mitad de cualquier sitio público, llevan los pantalones a la altura de las rodillas o suben fotos medio desnudos a redes sociales, y de repente aparece una mujer con una falda corta o que decide quitarse la camiseta y acto seguido se convierte en un objeto que se merece ser tocado, apretado y pellizcado?  Lo que yo quiera enseñar de mi cuerpo no lo convierte en un escaparate, o en un buffet libre. Mirar no es sinónimo de tocar, ni mucho menos de “tómate la libertad de manosearme”.

Vivimos en una sociedad donde un hombre antes de  violar a una mujer ha tenido la plena libertad para decirle lo que le dé la gana en mitad de la calle (desde “guapa” hasta “puta” por llevar un vestido), después tienen la libertad de meter mano lo que se les antoje -dando por sentado que lo peor que les puede pasar es que les pille el novio de turno, en caso de que lo haya- y encima después tienen carta blanca para llamar a una mujer “estrecha” y “calientapollas” porque ella en un momento dado dice NO, e incluso pueden -sin ningún problema y en muchas ocasiones con éxito-  forzarla para que termine “lo que ha empezado”. Después de todo lo que se dan cuenta que pueden hacer sin que NADIE HAGA NADA por evitarlo, o por castigarlo, ¿de verdad os sorprende que violen? es consecuencia natural.Y como veis, aquí todavía no he hablado de cómo viste la mujer ni por dónde camina, porque obviamente eso da igual, y la que no haya sufrido alguna vez una de estas agresiones a cualquier hora y en cualquier sitio, que levante la mano.

No somos objetos, vestimos como queremos, porque hace mucho tiempo que nos ganamos el derecho a llevar lo que nos diera la gana y a movernos por donde nos diera la gana, y parece que algunos no os lo termináis de creer. Y desde luego, no tenemos la obligación de acostarnos con vosotros porque en un momento dado hemos decidido empezar algo. Podemos parar, porque no nos guste, porque no nos sintamos cómodas, porque nos dé la real gana o porque nos hayamos arrepentido. Y no somos peores ni firmamos un contrato cada vez que tonteamos con un hombre. Cada vez que un hombre obliga a una mujer a terminar un acto está abusando de ella, y cada vez que lo permitimos estamos favoreciendo una violación sistemática a nuestros derechos, a nuestro cuerpo, a nuestra libertad.

Estoy cansada de tener que evitar calles, lugares, de vivir asustada cada vez que oigo pasos a mi espalda, de no poder llevar ciertas prendas porque con ello sé que hay hombres van a dar por sentado que soy un objeto comestible o violable. Y no es culpa mía, por mucho que salgan páginas del Gobierno alentándome a seguir ciertas normas para que me cuide, no quiero tener que cuidarme, quiero que un hombre tenga miedo a violarme, en lugar de ser yo la que lo tenga.