Confesiones sobre la Frigidez (I)

Hablemos de la mujer, hoy concretamente, de la mujer frígida. Ese colectivo maldito del que todas alguna vez nos hemos sentido parte, algunas sin llegar a salir nunca de él. ¿Acaso no nos hemos autodefinido todas alguna vez como frígidas entre confesiones a amigas, o incluso a nosotras mismas?

Pues hoy, me propongo a hacer yo una confesión sincera y razonada, sobre la Frigidez: No existe la mujer frígida.

¿Sorprendidos? Toda mujer lleva inherente a sí misma la capacidad de gozar. -Por supuesto existen excepciones cuando hablamos de problemas hormonales graves o mentales, pero esos engloban a ambos sexos por igual. Y no me refiero a ellos en este contexto.-

La mujer que no goza es porque no sabe cómo hacerlo, o porque es víctima de las fuertes presiones morales o religiosas que nos rodean. Las mujeres que no han gozado nunca lo deben directamente a una operación regresiva, política, perfectamente lograda. Empezando por negar u ocultar la masturbación femenina (que no sólo existe, sino que es una maravilla, gracias), hasta el menospreciar a la mujer que, superando las condiciones que nos rodean, hace uso de una vida sexual libre. Pasando por el gran olvidado, el orgasmo femenino, ése que ni siente ni padece ni existe ni sirve.

Conozco mujeres que niegan que se masturben, del mismo modo que he oído a hombres asegurando con completa determinación que todas las mujeres se tocan (expertos en cualquier tema hay en todos lados).
¿Qué pasa con nuestra sexualidad? En las series, especialmente en aquellas que se dirigen a un colectivo específicamente femenino y de temprana edad, sólo existe en el contexto de que te une a un hombre, (hablo siempre en este caso dentro de las relaciones heterosexuales), y luego las mujeres que hablan del tema son, cuanto menos, unas descaradas. No olvidando, por supuesto que si hablamos de colectivos un poco más conservadores, prácticamente hay que comportarse como si de un botijo nos tratásemos.

Hay que reconocer, que en la mayoría de los casos, la primera vez que una muchacha se acuesta con un hombre, tan solo unas pocas llegarán a sentir “sensaciones muy agradables” que ni siquiera llegan al orgasmo. Hay muchos condicionantes que favorecen que esto ocurra, y a lo largo de los siguientes posts los contaré un poco más detalladamente. Pero de momento, quedémonos con esto.
Mirémonos al espejo y repitamos, “Si alguna vez me consideré frígida, me equivocaba, eso no existe”. Y ¿por qué no? Empecemos a querernos, a tocarnos, a disfrutarnos, no podemos disfrutar con otro cuerpo si no lo hacemos primero con el propio. La sexualidad es, ante todo, LIBRE, y la libertad exige conocimiento, y seguridad. Siempre y cuando no hagamos daño a nadie, todo está permitido, y es además, sano y recomendable.

Que nuestras madres nos dieron cinco sentidos, y el tacto y el gusto son los mejores sin duda ^^

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