Soy un cuerpo que se comba, pero un cuerpo sintiente

Sabía que sería difícil, diferente, Pero no me imaginé que removería tanto por dentro, que el vaivén me marearía tanto. Es como aprender a bailar, pero con el ritmo y los pies cambiados. Es demasiado fuerte como para explicarlo con palabras. El sí en el test, es aceptarlo, asumirlo, darte cuenta de que desde ese momento, y para siempre, tu vida ha cambiado. Y miras alrededor, y solo ha cambiado la tuya. Nadie más está en el mismo punto que tú. Las prioridades se mueven, cosas que no parecían importantes o se daban por sentado de repente vuelan y se colocan en el centro y se tambalean.

 

Y no, no todo es feliz. ¿Seré peor por no alegrarme tanto? ¿por qué he necesitado meses para alcanzar la calma alegre que algunas personas tienen al instante? ¿estoy recorriendo el mismo camino que él? ¿por qué parece que tenemos derroteros diferentes, que la historia está siendo distinta para los dos? Y lidias con todas las dudas sola, porque al final, sois tú y tu cuerpo los que tenéis que asumir que la rueda  gira, y que es bonito, pero a su manera. Y la felicidad va llegando, pero lenta, y a regañadientes entre el miedo, las dudas, la emoción y el vértigo. Y algunas dudas van obteniendo respuestas, otras se quedan flotando en el aire.

 

Ay querida Ser, vamos a empezar a recorrer juntas este mundo, y va a ser caótico, pero vamos a aprender, y vendrá la luz y los colores y los sonidos. No nos vamos a arrepentir, ya verás. Bailaremos juntas bajo la luna.

 

 

Deja un comentario

*