Idas y venidas de una mente atolondrada.

Querida Yo:

¿Me oyes? ¿Sigues ahí? Hace tiempo que no te escribo, y mucho más que no dejo que salga entre mis dedos las notas que componen la partitura de nuestra conversación. Me he comido todas las galletas y he quemado unas cuantas cartas. Pero sé que, en algún lugar, sigues esperando que te arañe la espalda y te diga que volvemos a estar conectadas y que en realidad no ha sido tiempo perdido, sino invertido en universos paralelos.

En nuestra ausencia he aprendido, no gran cosa, pero lo suficiente como para desatascar enredos entre las alcantarillas y sacar brillo a algunas partes bonitas.Aunque tampoco demasiado.

No te quiero prometer que estaré más atenta, ,más pendiente, que responderé más rápidamente a nuestras cartas. Tampoco espero que tú lo hagas, pues sé de sobra que has estado muy ocupada en playas de aguas cristalinas y bosques oscuros, perdida  y deseando no ser encontrada, hastiada. Pero has vuelto, y yo también, y en el fondo las dos nos echábamos de menos.

No te sientas traicionada, sigo siendo nuestra.

A.