Ya lo decía Queen, “I want it all”.

–          ¿Y qué piensas hacer?

–          Vivir. Seguir viviendo o empezar a hacerlo.

–         ¿ Ya está?  ¿Te parece eso suficiente respuesta?

–        ¿Te parece a ti poco? La mayoría de la gente se limita a existir, sólo eso. Mantiene la rutina que los salva y con ello va pasando los días mientras sueñan con todas las cosas que desearían hacer, pero cuyas mediocres y autosuficientes excusas les impiden: escribir esa novela para la que nunca tienen tiempo, apuntarse a clases de baile aunque esté pasado de moda, invitar a alguien a un café, ir de voluntariado, acudir a las manifestaciones aunque dé miedo, leer esos artículos largos pero tremendamente interesantes aunque te exija más que ver los absurdos telediarios… Existimos en nuestras casas conectados a miles de redes sociales inventándonos que tenemos vida más allá, excusa barata que solo se cree quien tiene la misma vida triste. No sólo no existimos en realidad, sino que además estamos continuamente inventándonos de cara a la galería. La galería… ese escaparate que todos hemos creado para que los demás crean lo interesantes que somos, lo mucho que salimos, lo bien que nos lo pasamos. Eso sí, todo a través de una pantalla, todo tras el cristal, todo momentáneo, sin profundizar, porque todos sabemos que en el fondo estamos muertos, perdidos, vacíos. Yo quiero VIVIR, por y para mí, para todos aquellos que quieran vivir conmigo. Pero vivir de verdad, con ganas, a mordiscos, nada de contemplaciones. Y no quiero que nadie tenga que venir a comprobarlo, quiero que mi vida hable por mí, salir de aquí, conocer el mundo de primera mano, poder escribir sobre él, pero de verdad, y no en 140 caracteres. Quiero emocionarme por una canción, bailar hasta que me duela, quiero poder sonreír a alguien y no parecer una loca, vibrar con cada nueva situación, quiero emocionarme hasta la extenuación, y quiero sentir el mundo. Y eso no se consigue encerrada entre estas cuatro paredes. El televisor, internet, las revistas. Nos llenan de información porque es más fácil tenernos encerrados y dóciles a que queramos saber qué pasa ahí fuera, qué es eso de buscar la evidencia en lugar de que nos la den enlatada y masticada. La tecnología nos está dejando tontos, Marco, nos están consumiendo, nos convierten en meros espectadores, y el mundo es más que eso. Es un escenario, y estamos dejando que los demás vivan por nosotros, nunca hemos estado tan conectados y a la vez tan separados unos de otros. Hay quien se quiere comer mi vida porque le gusta más que la suya, y no quiero seguir permitiendo eso. Así que sí, quiero vivir, vivir de verdad, que me mate la vida, y no su ausencia,. Y además, quiero hacerlo contigo. No es poco.

 

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